
Como no tenía cámara no pude fotografiar el momento. Esta foto fue publicada el elpais.com y es de otro día. Pero la sensación fue parecida.
Ayer por la tarde acompañé a unos amigos a ver la Plaza Mayor de Madrid, de la que tanto habían oído hablar y lo cierto es que fue un error. Os aseguro que pasé vergüenza.
La plaza estaba llena de aficionados de un equipo de fútbol llamado Espanyol. Al parecer tales hichas estaban autorizados a concentrarse en la Plaza Mayor de Madrid, supongo que para expresar públicamente el apoyo a su equipo. Las muestras de apoyo consistían en proferir toda clase de gritos y tocar unos tambores. Tal vez para envalentonarse y gritar más alto y hacer más ruido, los hinchas se preparaban unas copichuelas allí mismo, en plan botellón, ante la atenta mirada de varios policías municipales y nacionales que habían sido enviados desde la Delegación del Gobierno que había autorizado la concentración.
Entre el ruido que armaban estos energúmenos y la violencia que destilaban era bastante desagradable pasar por la Plaza Mayor.
Y ante esto tengo que decir dos cosas: la primera, ¿por qué todos los energúmenos que vienen a Madrid tienen que pasar necesariamente por la Plaza Mayor? Estamos en un entorno de gran valor histórico y supuestamente protegido. Además, los niveles de contaminación acústica del entorno son insostenibles ¿por qué entonces la delegación del gobierno autoriza que se celebren concentraciones deportivas en la zona?
Y mi segundo comentario tiene que ver con el consumo de alcohol en la calle. ¿acaso no estaba prohibido? En alguna ocasión he ido a comprar una botella de vino a partir de las 10 de la noche y nadie ha querido vendérmela, dado que la ley prohíbe vender alcohol a partir de las 10. Pero esa misma ley también prohíbe consumir en la calle… ¿porqué se permite a los hinchas que beban alcohol en las narices mismas de la Policía Municipal?
Os juro que no entiendo nada.
En la céntrica Plaza del Pi, en pleno centro de Barcelona, el Ayuntamiento instalará una serie de equipamientos infantiles, incluida una ludoteca en la planta baja. Lo ha publicado 
Pincha