En estos días no se habla prácticamente de otra cosa que de la vuelta al cole y de la mordida anual que para las familias supone comprar los libros de texto que los pobres niños acaban cargando a sus espaldas, lo que les ocasionará -supongo- graves problemas en el futuro. Algunos llevan esas maletitas con ruedas -parecen azafatitos- pero no creo que sean un gran invento. Las maletas con ruedas limitan la movilidad de los pequeñ0s así como las posibilidades de interacción con sus semejantes. A los que nos ha tocado viajar de vez en cuando ya sabemos que no se puede socializar demasiado cuando se arrastra una maleta. 
Y ante este panorama me pregunto a dónde apunta la inteligencia: hemos sido capaces de enviar hombres al espacio (e incluso dicen que a la luna), podemos sacar dinero de un cajero, tenemos a nuestro alcance telefónos móviles, wifi, unos ipods donde podemos meter más música que la que seremos capaces de escuchar en nuestra vida, y no se sabe cuántos inventos más. Pero nuestros niños siguen llevando los libros a la espalda, como en los tiempos de Mariquita Pérez.
En fin, que tengo la impresión de que las empresas sólo nos ponen la vida fácil cuando hay pasta de por medio,y pero se ve que en esto de los libros de texto el negocio sigue siendo el de producción y cosido de toneladas de celulosa que nuestros hijos cargarán estoicamente en sus pequeñas espalditas.
Animo a los lectores a que piensen en posibles soluciones, ¿qué tal, por ejemplo, una consola como la que usaba Ender? ¿qué tal propiciar el uso de nuevas tecnologías para hacer los deberes? Tal vez sería un mal negocio para las editoriales, pero por la salud de los niños tal vez habría que darle una pensada.

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