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¿Universos Paralelos en la “Manzana de Oro”?

Posted in madrid by centrodemadrid on abril 6, 2009

La calle encuentra sus propias aplicaciones para las cosas

Un hotel de cinco estrellas,tiendas de lujo en los bajos y apartamentos a 18.000 euros/m, un aparcamiento para los vecinos con entrada independiente para los trabajadores (no sea que es mezclen)… Y, en medio de todo este microcosmos de mentira,  tal vez una mujer parecida a Paris Hilton tarareando mentalmente life in plastic/ is fantastic.

Según informa Madridiario, éstos eran los planes para la llamada “manzana de oro“, el complejo de siete edificios que posee el Banco Santander entre las calles Alcalá, Sevilla, Canalejas y la Carrera de San Jerónimo. Parece que estos planes, tan bellos y tan refinados y tan elegantes sobre el papel o sobre una maqueta (¿habrán incluido señoras rubias inmpecablemente peinadas llevando bolsos Louis Vuitton?)… la imaginación se dipara ante tal magno proyecto… y, sí, sobre la maqueta esos eran los planes para la zona, imagino que a Gallardón se le debía de hacer la boca agua con la idea.

Pero el futuro ya no es lo que era, ya que la realidad , como en una pesadilla futurista, es escurridiza, caprichosa y ella solita cambia las reglas que creíamos que dirigían los fenómenos. Al parecer, la manzana ya no encuentra comprador solvente capaz de afrontar con garantías este proyecto. Y así, entre la maqueta de plástico donde un chófer espera a una señora rubia y carga la carísima compra en el maletero de una limusina, entre ese mundo Barbie world lleno de Chanel, Loewe, Hotel Ritz, entre ese Universo poblado por gente rica y bien vestida con aparcamiento propio,  entre esa burbujita de champán y otro mundo cara B de donde las putas  enseñan sin pudor unas lorzas forradas de licra barata y pasa un tío gordo que escupe en una acera sucia, entre esos dos mundos no hay nada, sólo un suspiro, un segundo, un milímetro. 500 metros a lo sumo, pero todo un abismo que separa el ser del querer ser y no ser, lo real de lo posible.  Unas cuantas hipotecas subprime al otro lado del mundo y voilá… el universo de la puta con sus lorzas cubiertas de lycra, gana por goleada… porque lo que separa a una realidad de otra es tan fina como el filo de una navaja (una membrana, que dirían los físicos) y todos acabamos deslizándonos de un lado o de otro del filo sin que nadie haga nada por evitarlo.

La manzana de oro ha albergado representaciones del p0der: en el siglo pasado, el poder se encarnaba en la figura de banqueros que debían de llevar chistera y bigotes con las puntas engominadas. Pero la época de los grandes bancos ha tocado a su fin… ¿qué vendrá ahora?, un poder representado por la señora rubia comprando chaneles…, no lo creo, muy de los ochenta… ese capitalismo también ha hecho aguas y hasta los bancos lo saben. En este presente, no sabemos muy bien qué es el poder ni su representación, ni mucho menos qué es el futuro. ¿debemos dejar que las cosas fluyan sin más? tal vez eso sea lo más sensato.

Todo esto parece un juego de palabras que habría fascinado a Borges: nadie se cree el mundo de mentira que unos pocos han concebido para estas calles, un mundo dorado que sólo existe en la imaginación de esos pocos, pero que no trasciende a la colectividad (porque para hacer realidad el sueño de unos pocos, es preciso el trabajo de muchos, de nosotros, que a fuerza de traiciones y de no obtener más que las migajas de la tarta, nos hemos vuelto muy escépticos y por tanto poco colaboradores). Tal vez  por eso no haya crédito para ese proyecto, en el sentido más amplio  de la palabra. El sistema financiero se basa en la confianza, y el proyecto parece que no inspira ninguna (a nadie) .. .al fin un poco de cordura, ¿habrá comenzado la banca a obedecer al inconsciente colectivo? ¿estamos ante el inicio de una nueva era?  Quién sabe…

Todo es posible, cualquier cosa es posible,  para esa manzana de oro, propiedad del Banco de Santander, cuya Fundación ha invitado hoy al físico Alexander Vilenkin, uno de los autores de la teoría de Universos Paralelos. ¿será una coincidencia?

No es que sea muy fan, pero ayer me gustó el artículo de Maruja Torres en el EPS titulado “Adiós al gigantismo”  donde describe la situación de Estados Unidos en que la crisis ha hecho mella en el paisaje urbano y los templos del consumo:

mastodónticos centros comerciales destartalados, polvorientos, en cuyos escaparates apenas quedará la mella dejada por el último consumista que le dio un tiento a las ofertas. En algunas ciudades de Estados Unidos, estos templos obscenos de la adquisición rápida y la comunicación humana lenta han sido reciclados y sus estructuras se han aprovechado para que alberguen instituciones municipales al servicio de la comunidad, bibliotecas, lugares de juegos

Han fracasado los sueños de una minoría y es muy probable que en nuestro barrio nunca exista la señora rica comprando Loewes, ni el hotel de cinco estrellas, pero si se me permite decirlo, ninguna falta que hace.  Y la prosperidad puede ser otra cosa muy distinta de los escaparates y del lujo: la prosperidad puede no ser riqueza para unos pocos, sino un poco más de riqueza para todos. La prosperidad es, en definitiva, lo que nosotros queramos que sea.

 Y tal vez los vecinos del distrito hemos sido demasiado modestos en nuestras pretensiones pidiendo humildemente que acondicionaran esa casita de la Calle Mayor 83 como Escuela Infantil (y maldito el caso que nos han hecho esos cantamañanas que controlan el Ayuntamiento)… teníamos que haber sido menos humildes y reclamar para nosotros toda la manzana de oro que podría albergar: una biblioteca, un gimnasio, un centro de actividades con ludoteca, una escuela infantil, espacio para talleres, un aparcamiento de residentes y un jardín donde sentarse a leer el periódico mientras nos da el sol en la cara. Y, todo ese sueño, coronado por apartamentos de alquiler intervenido para los jóvenes en lugar de pisos a 18.000 el metro. 

 ¿Es inviable? No lo creo. Al fin y al cabo todo eso es propiedad de un Banco al que hemos rescatado con nuestro  dinero y que, ahora que lo pienso,  igual teníamos que haber dejado que se hundiera…un Banco que paga a un físico especulativo por decir que hay infinitos mundos posibles, lo que implica que en la manzana de oro existen guarderías, bibliotecas, apartamentos sociales. Están ahí, en alguna parte, en algún tiempo, si es que el tiempo y el espacio existen, cosa que al parecer tampoco. 

Y como soy una persona más pragmática que especulativa, vuelvo a citar el artículo de la no menos pragmática Maruja Torres “qué bien si el cuento de terror a lo Ballard terminara así, con el uso finalmente correcto de las reliquias suburbanas que el gigantismo deja tras de sí, una vez que ha estallado la burbuja”.

Amén.

Una respuesta

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  1. carlos osorio said, on abril 11, 2009 at 8:20 pm

    Lo único brillante en la manzana de oro, por el momento, es tu artículo.
    La verdad, no sé cómo piensan que se va a venir el glamour al centro si no han gastado ni un euro en rehabilitarlo ni en servicios sociales.


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