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El precio de la cultura en España. Comparativa entre los precios de los libros en España y en el Reino Unido.

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on diciembre 30, 2010

Mucho se habla en estos días de que España es un país de piratas, que los españoles lo queremos todo gratis, de que prácticamente somos una horda de delincuentes y catetos que no valoramos la creatividad y el esfuerzo ajenos. Los políticos se han llenado la boca de exabruptos y descalificaciones contra los ciudadanos españoles, algunos “artistas” como Alejandro Sanz se han dedicado literalmente a insultarnos vía twitter desde su yate de Miami Beach.

Las productoras audiovisuales, las editoriales, y demás empresas de la “cultura” persisten en mover a su títeres políticos para seguir forrándose, y en lugar de afrontar la realidad y adaptar su estrategia a los nuevos tiempos, se empeñan directamente en perpetuar un modelo de negocio caduco con ofertas que a nadie parecen interesarle. Incluso hemos sabido, gracias a wikilieaks, de la existencia de presiones orquestadas desde EEUU. Lo que faltaba.  

Dejando de lado el innegable hecho de que en España la oferta audiovisual de contenidos digitales a través de Internet es más bien pobre (por no decir inexistente)  y, en medio del vendaval de opiniones y reflexiones, echo en falta una reflexión muy concreta: el elevado  precio de la cultura en España en relación con otros países europeos.

Porque ya no se trata únicamente de que nadie se plantee porqué en España los productos de la” cultura” son un bien de lujo,  es que mucha gente directamente parece ignorar el hecho de lo que así es. Pero basta con viajar al Reino Unido y entrar en una librería para darse cuenta de que los libros son mucho más baratos allí.

Dedicaré este post a dar un ejemplo real: tomamos como referencia el mismo libro: el primero de la Trilogía de Larsson, titulado en español “Los hombres que no amaban a las mujeres” y en inglés “The girl with the dragon tatoo”.

La comparación en precio es homogénea: en ambos casos hay costes de traducción, ya que el original se escribió en sueco. En ambos casos se toma como referencia el precio de tapa blanda (o edición rústica) y en ambos casos se tiene en cuenta el precio ofertado al público en una cadena de librerías de amplia implantación con sede en Madrid y Londres, respectivamente: La Casa del Libro en España y Waterstones en el Reino Unido.

El precio en España es de 22,50 euros, mientras que en Reino Unido es de 5,19 Libras, lo que al cambio son unos 6,08 euros.
En términos absolutos, el precio del libro en España es de 3,7 veces superior al Reino Unido, lo cual ya de por sí es una diferencia importante, casi el cuádruplo.

Pero es que, además, hay que tener en cuenta que, entre España y el Reino Unido existe una gran brecha salarial. Según eurostat, el salario medio en España es de 21.500 euros al año, mientras que en el Reino Unido es casi de 40.000 euros.

Si dividimos el salario medio por el coste de los libros en cada país, el resultado es que el precio de los libros en España es 6,8 veces superior al precio en Reino Unido. Es decir, que para que el precio de libro en España fuera equivalente al precio en Reino Unido, tendría que costar 3 euros en lugar de 22,50.

Otro ejemplo, La elegancia del erizo cuesta 6 euros en UK y en España 19,50 € en tapa blanda.  Teniendo en cuenta las diferencias salariales en el Reino Unido, el precio del libro en España es de 6 veces más.

No sé si otros productos superarían la comparativa. Haced la prueba.

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Cartel aparecido en el Ministerio de Asuntos Exteriores

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on diciembre 17, 2010

Me ha llegado esto por mail. No tiene desperdicio.

 El BOE al que hace referencia en este enlace

Basura en Caños del Peral

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on diciembre 9, 2010

Una mañana cualquiera de sábado o de domingo  los vecinos de la calle Caños del Peral (después de no haber pegado ojo) salen a la calle y se la encuentran repleta de basura, orines, vómitos. Así todos los sábados  y todos los domingos. Sus quejas al Ayuntamiento se cuentan no ya por decenas, sino por cientos. Pero es inútil.

Un vecino, más que harto de la situación, ha hecho este vídeo que muestra el estado de esta calle un sábado o un domingo cualquiera por la mañana (doy fe).

Después de ver el vídeo, una ya no sabe si en el Centro y los fines de semana es que falta limpieza o más bien es que sobra gente. O tal vez lo que realmente falta es civismo,  porque cuando a  las hordas borrachas les da por arrasar una zona, no hay en el mundo servicio de limpieza capaz de arreglar el destrozo.  

La solución, a mi modo de ver, es cerrar todos esos garitos de mala muerte. Sencillamente porque son irreconciliables con la vida de los vecinos.

Gallardón, la chusma y las bicis

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on diciembre 1, 2010

Tras ocho años de Alcalde, se ven cuáles son las filias y las fobias de este hombre.  Gallardón ama la toxicidad, la contaminación y el ruido.  Gallardón odia los árboles, (tal vez porque hay que gastar para mantenerlos) odia las fuentes de agua potable y las sombras gratis.  Porque esas cosas no dejan dinero y solo son para el disfrute de la chusma que somos los ciudadanos.

Gallardón ama los coches y por eso quiere que haya muchos ciculando alrededor de Madrid. En el Centro ama las plazas de cemento  donde se pueda alquilar el espacio para chiringuitos, mercadillos y terrazas. Porque estas cosas dejan dinero que es otra de las cosas que Gallardón ama. Gallardón ama el dinero porque ama el lujo. Las cosas grandes y caras, que se vean bien, como su nueva sede, como su coche oficial o como los túneles de la M-30.

Gallardón odia a la gente. La gente, para Gallardón, es chusma. Porque ¿quién sino chusma iba a querer polideportivos públicosfuentes de agua potable gratis, espacios públicos habitables? ¿quién sino la chusma querría moverse en bici  o una sombra fresca en verano?

Definitivamente Gallardón odia a la gente. Esa gente que parece extrañamente empeñada en ser feliz. Porque los madrileños quieren ser felices. Y han empezado a darse cuenta de que moverse en bici da mucha felicidad. Por eso Gallardón también ha empezado odiar

Gallardón posando en bici.

las bicis y a quienes las usan.

Por eso aprueba una ordenanza en la que prohíbe a los ciclistas circular por parques y calles peatonales, eso sí, salvo autorización expresa. 

 Porque  Gallardón no peatonalizó las calles pensando en que las  bicis pudieran circular algún día por ellas,  (faltaría más) sino pensando en facilitar el consumo masivo y las terrazas. Por eso  las calles peatonales son calles comerciales cuyo destino es ser abarrotadas, no ágilmente atravesadas con una bici, ese medio de transporte de la chusma.

De esa maldita chusma que no paga impuestos de circulación y que no usa la M-30.