Centrodemadrid

El espacio NO es el auténtico lujo

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on marzo 28, 2010

Es posible que no se vea bien pero en las lonas que recubren el Palacio del Conde de Tepa está escrito en mayúsculas el mensaje “EL ESPACIO ES EL AUTÉNTICO LUJO”.

 Este edificio, de estilo Neoclásico, fue construido a finales del Siglo XVIII. Hace varios meses que se están haciendo obras para reconvertirlo en un Hotel de cuatro estrellas.

 Hubo un tiempo en que se planteó la necesidad de que el Palacio de Conde de Tepa –entre otros-  fuera habilitado como centro cívico para los vecinos.

Pero, tras esta breve utopía, se impuso la realidad y el Palacio llegó a pertenecer a Roca, el “cerebro” de la mafia de Marbella, un señor al que le encantaba el lujo y del que se decía que tenía cuadros de Miró en el cuarto de baño. Luego, el tal Roca vendió el Palacio a un grupo inversor a través de su testaferro Monsterrat Corulla, quien recibió 800.000 euros por la intermediación, cantidad que le fue ingresada al salir de prisión. A la tal Monsterrat Corulla, que alardeaba de su “mano” en el Ayuntamiento de Madrid, un malintencionado Sebastián relacionó con Gallardón durante un debate televisivo, insinuando que entre ellos había un romance, algo que el Alcalde no desmintió.

Y aquel día, al ver a Sebastián blandir la foto de Corulla a muchos vecinos tristemente se nos cayó la venda de los ojos y tristemente comprendimos que nunca habría un centro dotacional en nuestro Barrio. Y que quedaba inaugurada una época oscura en nuestra ciudad, en la que la avidez de beneficios inmediatos (marca de la casa Marbella), turbias gestiones en el Ayuntamiento y pelotazos urbanísticos, marcarían la pauta de nuestro futuro estilo de vida. Un estilo de vida caracterizado por la invasión de turistas, la ausencia total de dotaciones sociales, la antiestética proliferación de tiendas de souvenirs, y todas estas cosas que nos hacen sentir de repente “extraños en nuestro propio barrio”, como arrancados de nuestra tradición y de nuestra Historia. 

Y se despertó, al menos en mí, una cierta inquietud que he decidido compartir con este blog para que nadie olvide dos cosas: las posibilidades que tenemos como barrio y que aún estamos a tiempo de concienciarnos de la importancia de evitar que los inmuebles vayan cayendo uno por uno en manos de las cadenas hoteleras, como un día cayó la costa de España, hoy destrozada y sin ningún encanto.

Así que, parafraseando el lema que han colgado en la fachada del futuro hotel, “El Espacio NO es el auténtico lujo”. El auténtico lujo sería tener políticos honrados, que buscasen la felicidad de los ciudadanos. El auténtico lujo sería que los negocios en esta ciudad estuvieran en manos de personas limpias, y no de delincuentes. El auténtico lujo sería tener un centro cultural, o varios, que cubran las necesidades dotacionales de los vecinos.

Lo que está claro e que el auténtico lujo NO es un hotel. Ni mucho menos.

¿Por qué los héroes no se dedican a la política?

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on febrero 9, 2009

“Le pusimos ahí y está subidito, se le ha olvidado que ha estado en la mierda”

(Un empresario a propósito de un concejal ) 

Ante la placidez con que los ciudadanos parecen estar reaccionando a las tramas de corrupción que están comenzando a destaparse, me veo obligada a hacer un poco de pedagogía.

El dinero es como la energía, no se crea ni se destruye. Se transforma. Lo que, en última instancia equivale a decir que lo que caracteriza al dinero es su extraordinaria plasticidad: el dinero puede convertirse en prácticamente cualquier cosa: desde lo más prosaico hasta lo más noble. Desde un juego de maletas Louis Vuitton hasta una carretera capaz de dar acceso a una aldea incomunicada;  desde un yate de cincuenta metros de eslora, hasta una escuela infantil;  desde una operación de tetas hasta una vacuna para un bebé, y así, ad infinitum porque infinitas son las maneras en las que el dinero puede tranformarse

 Y así, lo que antes fueron las nóminas de millones de trabajadores, podría haberse transformado en salchichas, papel higiénico, yogures,  libros de texto, unas vacaciones tal vez, ropa, etc. Pero no todo, porque, como es sabido, por efecto de la correspondiente “mordida”  tributaria, parte de estas nóminas pasó después a ser un apunte de muchos ceros en la contabilidad general de Estado.

A partir del momento en las aportaciones anóminas de millones de ciudadanos están ahí, convertidas en una cifra con muchos ceros, las posibilidades vuelven a ser infinitas: ese dinero puede convertirse en muchas cosas y el resultado final dependerá de en manos de quién esté.

Hablando de dinero privado, si estuviera en manos de un alcohólico ese dinero tendría muchas posibilidades de convertirse en bebida, y si estuviera en manos de un ludópata, ese dinero tendría muchos boletos para acabar reposando en la barriga de una tragaperras.

Lo mismo ocurre con el dinero público, (que, como dijo Carmen Calvo “no es de nadie“). El destino que se dé al dinero público dependerá de la amplitud de los  intereses del gestor encargado de repartirlos.

 Quien tiene dinero y poder tiene, pues, en sus manos la capacidad de transformar la realidad. La pregunta obligada es ¿por qué no lo hace?

De mayor a menor grado de amplitud de intereses podemos distinguir en la clase política  tres categorías de gestores:

A) El gestor-humanista .  Para el gestor-humanista su interés es tan amplio como puede serlo el del ser humano en general. Este tipo de gestores utilizará el dinero público de la manera más beneficiosa para la ciudadanía y destinaría los recursos en proyectos capaces de mejorar la vida de los ciudadanos.

Desgraciadamente, el gestor humanista en casi un personaje de ciencia ficción que podría pertenecer perfectamente al mundo del cómic. Es nuestro héroe.

B) Si está en manos de un político la cosa cambia, porque el político se debe, ante todo, a su partido. Los partidos son estructuras totalitarias en las que el hombre se debe al aparato y no a la inversa. El gestor-político primará aquellos proyectos que puedan ser ejecutados por empresas afines al aparato, para que parte de sus beneficios reviertan al aparato, no se sabe muy bien por la vía de qué extrañas conexiones y qué extraños menanismos nunca suficientemente aclarados a la ciudadanía.

Característico de la manera de gobernar de esta clase de inviduos es la tendencia a grandes infraesctructuras, cuya riqueza acaba en manos de unas pocas empresas. 

C) Si está en manos de un político “corrupto” , la cosa cambia, pero poco. La diferencia fundamental entre un político y un político corrupto es que éste último ya no se debe tanto al aparato como a sí mismo, incluyendo por ´”sí mismo” sus allegados y familiares.

Este tipo de inviduo dará primacía a los proyectos que puedan ser ejecutados por sus más directos allegados, sin importarle ni interés público del proyecto objeto de la contratación es lo de menos. Son capaces de encargar un estudio sobre la reproducción del mosquito de Alaska, o de pagar una traducción al búlgaro de las actas municipales con tal de que el que vaya a cobrar por el servicio sea amigo, cuñado o pariente consanguíneo suyo.

Llegados a este punto, se plantea el Gran Misterio de porqué, siendo el tipo de gestor A) el que tiene presente el tipo de intereses más amplios no es este tipo de gestor el que gobierna la mayor parte de las instituciones (comunidades autónomas, ayuntamientos, gobierno, etc.) Es decir, si nuestros tres gestores se presentasen a las elecciones con las cartas sobre la mesa, con toda probabilidad, sería el gestor tipo A) el que reuniría el mayor número de votos, ya que conseguíría congregrar a representantes de una categoría de intereses más amplia.

El gestor A) evolutivamente  está mejor dotado que el resto para sobrevivir al juego de la democracia. ¿porqué se ha extinguido en la política?

La respuesta a esta pregunta puede encontrarse necesariamente en una herrramienta evolutiva ideada por los políticos de tipo B para hacer frente a la amenaza que supone el tipo A: esta herramienta se llama sistema de partidos políticos. En este sistema, no hay lugar para los héroes y las personas son una pieza más de un engranaje totalitario. Nuestro héroe, el gestor tipo A), difícilmente tendría encaje en la férrea estructura totalitaria de un partido.

Para empezar, probablemente sería objeto de numerosas multas por votar en contra de lo que dice la dirección del partido, probablemente, sus compañeros dejarían de hablarle, probablemente a las siguientes elecciones el aparato borraría su nombre de las listas. Probablemente, a la siguiente campaña, los ciudadanos no encontrarían su nombre en ninguna de las listas cerradas.

Esta teoría puede explicar porqué hay tan pocos héroes en la pólítica.

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