Centrodemadrid

No podían ser más inoportunas

Posted in gallardón, madrid by centrodemadrid on mayo 31, 2010

Hace más de un año dediqué un post crítico a la iniciativa de Gallardón de cambiar las papeleras de toda la ciudad por otras más bonitas, cuando entonces había otras necesidades más acuciantes.  

 Como es el Alcalde (faltaría más) hizo lo que creía oportuno y hace algunas semanas han comenzado a cambiar todas las papeleras de Madrid. Las antiguas no estaban nada mal y seguro que aún tenían mucho recorrido. Incluso, cuesta apreciar las diferencias entre unas y otras. Las nuevas costaron 74 millones de euros. Ahí es nada.

Aquí os pongo  las dos  fotos para que comparéis: de las papeleras antiguas y de las nuevas. Os propongo que encontréis las diferencias. Una pista: las diferencias cuestan 74 millones de euros, así que fijaos bien porque seguro que se trata de diferencias importantes.

Nuevas papeleras

Antiguas Papeleras de Madrid

 

Creo que podíamos convertir las nuevas papeleras en el nuevo símbolo de la ciudad, ¿por qué no?

… si son más representativas que el Oso, el Madroño y la Cibeles juntos. Representativas de una época de despotismo, de derroche y sinsentido.

“La autonomía de la mujer como desafío”

Posted in crisis, madrid by centrodemadrid on enero 29, 2009

Leo hoy en El País un interesante artículo de opinión escrito por María Pazos Morán, investigadora del Instituto de Estudios Fiscales  y, al parecer una de las mayores estudiosas que hay en nuestro país sobre el impacto económico de los programas de igualdad de género. El artículo porta el sugerente título “La autonomía de la mujer como desafío“. Me ha interesado tanto, estoy tan de acuerdo con lo que dice, que no he podido resistir la tentación de dedicarle un post. Es más, al leer artículos como este una se da cuenta de que no está sola y, por supuesto, de que no es una loca.

Citaré algunos de los fragmentos que considero de imprescindible lectura:

Los servicios públicos de educación infantil son una apuesta altamente rentable. (…) generan empleo durante la construcción de las infraestructuras y posteriormente (…) la inversión se amortiza sobradamente con el aumento de impuestos y cotizaciones sociales resultantes del mayor empleo femenino (…) ayudan a eliminar las ineficiencias que actualmente provoca en el mercado de trabajo el hecho de que las mujeres tengan la etiqueta de “menos disponible”. Por último, contribuyen a disminuir la división del trabajo (…)

En un país como España, que arrastra un déficit social histórico, ¿no sería oportuno un plan de servicios públicos para atender a estas necesidades (…) Sería de justicia aliviar a las mujeres que se están sacrificando para suplir la citada falta de servicios. Entonces, ¿por qué no se hace? El descuido podría estar relacionado con ciertos prejuicios obsoletos: más servicios públicos, se piensa, exigirían gasto para su funcionamiento y además “liberarían” a muchas mujeres que se lanzarían a competir con los “cabeza de familia” por el empleo. (…)

La inversión en educación infantil genera importantes beneficios a la sociedad a medio y largo plazo. Pero, al menos en Madrid, corren malos tiempos para las visiones a largo plazo. El enemigo acecha a la vuelta de la esquina. Hay que defenderse de las puñaladas traperas que uno no sabe de dónde vienen. Esto impide, como es obvio, sentarse a reflexionar sobre el futuro porque lo que caracteriza a la masculinidad, como es sabido, es la imposibilidad de hacer dos cosas a la vez. A los hombres les cuesta mascar chicle y cruzar la acera al mismo tiempo. Y en Madrid, tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad tenemos gobiernos masculinos. Aquí se respira demasiada testosterona.

En el origen de la crisis que asola el mundo – apuntan algunos- está la visión cortoplacista del beneficio inmediato. “toma el dinero y corre” pareció ser el lema que a algunos les dictaba su fuero interno. Por otra parte, la relación poder-masculinidad no deja de ser peligrosa. La testosterona, como es sabido, es una hormona masculina que condiciona el comportamiento induciendo al sujeto a correr riesgos. En Islandia, donde el Estado se situó al borde de la quiebra, las mujeres comenzaron a ocupar las Presidencias de los más importantes Bancos del país, que los machos habían situado al borde de la bancarrota.

Que a nadie le extrañe que la crisis económica sea consecuencia de estos comportamientos y que, detrás de estos, vengan nuevos tiempos, donde, por el bien común, predominen otra clase de actitudes caracterizadas por la planificación a medio y el desarrollo de políticas en las que la lucha de “el poder por el poder” sea sustituida por el ejercicio de una administración responsable en beneficio de todos.

El injusto equilibrio del capitalismo

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on diciembre 16, 2008

Hoy saldré de mi temática habitual para hacer una reflexión a raíz del caso Madoff, que ha reavivado en mí una antigua inquietud: la imposibilidad metafísica del capitalismo. Siempre ha parecido imposible que un mundo pueda ser justo (entendiendo por justicia el dar a cada uno lo suyo) cuando hay algunos que reciben más de los que dan: en esto consiste cobrar un alquiler (llamado “interés”) por el dinero prestado.

 

Si la cantidad de dinero siempre es la misma, el sistema para mantenerse necesita víctimas: personas que se queden sin nada para que otros puedan ganar (algo). El capitalismo siempre se ha basado en eso: el “equilibrio” del capitalismo es, en realidad, un trasvase de recursos entre ganadores y perdedores. Un juego de “suma cero”, lo que ganan unos es porque lo pierden otros.

 

En la medida en que necesita “víctimas”, lo mejor es que éstas no se den cuenta de que lo son. Y así, los más listos, son los que roban un poquito a cada uno sin que éstos se den cuenta. El capitalismo (decía Pound) es, en realidad, un “robo a gran escala” entendiendo por gran escala lo mismo que gran cuantía, la suma de pequeños hurtos. Hay muchas formas de avaricia, desde el antiguo tendero que truca su báscula para sisar cien gramos de mercancía a cada comprador hasta el más avispado que da la vuelta al sistema y decide explotar la avaricia ajena.

 

En esta ocasión, las víctimas de Madoff  son ricos o al menos lo eran antes de ser estafados. Ricos y avariciosos.  Entre los españoles están Alicia Koplowitz y Botín.Y esto es lo que me alegra en cierto modo. Ya era hora de que los ricos experimentasen en sus carnes en qué consiste el capitalismo. Ya era hora de que se supieran qué se siente desde este lado del mostrador.

 

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