Centrodemadrid

El Patio Maravillas resiste

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on enero 23, 2009

El Patio Maravillas, ha conseguido, de momento, salvar su desalojo gracias al apoyo creciente de los ciudadanos.

Es sabido que el Centro de Madrid es muy deficitario en infraestructuras dotacionales. No es sólo mi opinión: es un hecho.El distrito Centro está muy lejos de los parámetros de bienestar recomendados por la Unión Europea en equipamientos dotacionales: bibliotecas públicas, centros de día para mayores, escuelas infantiles  y, en definitiva lugares donde los vecinos puedan reunirse para practicar actividades creativas, deportivas, o de otra índole sin dejarse en el intento el sueldo de la semana.

Muchos de los edificios desocupados que hay en el barrio, que bien podrían servir para esta clase de fines están siendo depredados por las grandes empresas propietarias de cadenas hoteleras, empresas constructoras y cadenas comerciales. La posibilidad de edificios disponibles para usos dotacionales se reduce cada vez más en pro del consumismo y de la voracidad edificadora que parece ser lo que marca la pauta en este Distrito de Madrid.

Pero, conviene no olvidarlo, en el Centro de Madrid no sólo viene la gente a comprar, a hacer turismo a comprar y a emborracharse. Como todos los Barrios, en el Centro de Madrid también vive gente.

Incluso nace gente. Según una información publicada recientemente en Madridiario, en el centro hay en el Distrito Centro 4.261 niños entre 1 día y 3 años.

Todas estas personas necesitan equipamientos dotacionales. Y si el Ayuntamiento, que sería el ente encargado de proporcionárselos, no se los da, son los propios ciudadanos quienes han de suplir esta inactividad generando ellos mismos los servicios y las infraestructuras que necesitan. Esta capacidad de autoorganización que tienen los seres humanos es, en realidad, lo que está en el germen de todas las formas de Estado conocidas.

Y los responsables del Ayuntamiento deberían no ignorar este hecho: esta capacidad de autoorganización puede hacer que su misión deje de tener sentido y que la actual corporación pierda, a los ojos de los ciudadanos, la legitimación que les permite, por ejemplo, gestionar los fondos públicos y decidir el destino de las inversiones, lo que, en última instancia equivale a decidir los servicios que recibe cada ciudadano y, lo que es más grave, si se atiende o no a las necesidades básicas de éstos.

Lo que está ocurriendo esta semana es un síntoma que evidencia una realidad mucho más profunda: la absoluta incapacidad del actual equipo que está al frente del Ayuntamiento para atender a las necesidades más elementales de los ciudadanos.