Centrodemadrid

Carta abierta de una madre a Esperanza Aguirre sobre la “zona única educativa”.

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on mayo 5, 2011

Cuando decidí solicitar plaza para mi hijo en un buen colegio público cerca de casa sabía que asumía ciertos riesgos:  trabajamos los dos, con unos ingresos que no dan opción a puntos, como tenemos nómina, no hay nada en “B”,  en la familia no tenemos ninguna minusvalía, mi marido no me maltrata, y mi hijo está sano ( gracias a Dios).

Además, en el colegio de mi elección la demanda supera a la oferta, por lo cual, en mis circunstancias, pedir en primera opción un colegio bastante demandado, con buena fama, y bilingüe, implicaba el riesgo de quedarme fuera.

Pese a lo adverso de mi situación, tuve la suerte de obtener plaza en el Colegio Público de mi primera opción. Y ello porque contaba con los cuatro puntos de proximidad. En la lista de admitidos mi hijo obtuvo plaza con preferencia sobre otros niños que tenían puntos de renta, pero que  no vivían en la zona.

Hoy (un año después de un proceso cargado de ansiedad e incertidumbre) tengo la suerte de poder llevar a mi hijo al cole a  pie, de que tenga amigos en el barrio, de que comparta juegos en el  parque después del  cole  con sus amigos que, además, son sus vecinos.

Si no hubiera sido por aquellos cuatro puntos de proximidad probablemente hoy mi vida sería una pesadilla de tráfico, polución, estréshoras perdidas

Vivo tranquila, pero otras familias tendrán peor suerte que yo. Porque nada de esto habría sido posible si, oh Lideresa, hubieras  tenido antes tu disparatada idea de abolir los puntos de proximidad, para  que Madrid sea “zona única educativa“.  Es decir, que a la hora de elegir colegio, los puntos de zona (única “baza” de las clases medias) dejen de contar.

Anuncias esto en nombre de una supuesta “libertad“, (no me queda muy claro libertad para quién), porque, para los que queremos un colegio cerca de casa, la medida no hace sino restringir nuestras opciones.

Y vamos a partir de un punto esencial: actualmente los padres tienen libertad de elección.  Es decir, los padres pueden presentar la solicitud para el colegio que deseen.

Ahora bien, únicamente en el caso de que la demanda supere a la oferta, el centro seleccionará a los alumnos de acuerdo con una clase de criterios: estos criterios son: 1)  Renta: las familias con renta más baja tienen prioridad en la elección. 2) Hermanos en el colegio, 3) Proximidad al domicilio o lugar de trabajo de los padres (esto es lo que se quiere cargar Espe) y 4) Enfermedades del niño y otras cuestiones sociales como necesidades educativas especiales, etc.).

A pesar de los numerosos fraudes, la presencia del requisito de proximidad es una garantía para muchas familias de que van a obtener una plaza escolar en algún centro próximo al domicilio. Con ello, se evitan desplazamientos innecesarios, lo que traduce en contaminación para la ciudad y estrés para los padres. Incluso el transporte público es una opción demasiado cara en Madrid para los menores (el metrobús de los niños a partir de 4  años cuesta lo mismo que el de un adulto).

Muchos pensamos que el mejor colegio es el que está más cerca de casa. Por eso optamos por escolarizar a nuestros hijos en algún colegio cerca de casa al que puedan ir a pie, quedarse jugando en un parque cercano al salir del centro, tener amiguitos en el barrio, etc.

Hoy suspiro aliviada sabiendo que no me ha tocado a mí, pero si tu ocurrencia prospera, muchas familias acabarán con su día a día convertido en un infierno de levantarse a las cinco de la mañana para, tras sufrir un atasco que les ponga los nervios de punta, dejar al niño en algún colegio de la periferia (el único en el que le den plaza)  para luego retomar la misma carretera saturada y  al trabajo a seguir produciendo, que hay que levantar el país. Probablemente, al final de la jornada, el niño estará tan agotado que ni siquiera podrá hacer los deberes.

Todo este desgaste en nombre de una supuesta “libertad ” que aún no tengo muy claro en qué consiste.

Gracias Presidenta, por convertir nuestra vida diaria en un infierno.

Hacia dónde va la inteligencia

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on septiembre 3, 2009

En estos días no se habla prácticamente de otra cosa que de la vuelta al cole y de la mordida anual que para las familias supone comprar los libros de texto que los pobres niños acaban cargando a sus espaldas, lo que les ocasionará  -supongo- graves problemas en el futuro. Algunos llevan esas maletitas con ruedas -parecen azafatitos- pero no creo que sean un gran invento. Las maletas con ruedas limitan la movilidad de los pequeñ0s así como las posibilidades de interacción con sus semejantes. A los que nos ha tocado viajar de vez en cuando ya sabemos que no se puede socializar demasiado cuando se arrastra una maleta. mochilas

Y ante este panorama me pregunto a dónde apunta la inteligencia: hemos sido capaces de enviar hombres al espacio (e incluso dicen que a la luna), podemos sacar dinero de un cajero, tenemos a nuestro alcance telefónos móviles, wifi, unos ipods donde podemos meter más música que la que seremos capaces de escuchar en nuestra vida, y no se sabe cuántos inventos más. Pero nuestros niños siguen llevando los libros a la espalda, como en los tiempos de Mariquita Pérez.

En fin, que tengo la impresión de que las empresas sólo nos ponen la vida fácil cuando hay pasta de por medio,y  pero se ve que en esto de los libros de texto el negocio sigue siendo el de producción y cosido de toneladas de  celulosa que nuestros hijos cargarán estoicamente en sus pequeñas espalditas.

Animo a los lectores a que piensen en posibles soluciones, ¿qué tal, por ejemplo, una consola como la que usaba Ender? ¿qué tal propiciar el uso de nuevas tecnologías para hacer los deberes? Tal vez sería  un mal negocio para las editoriales, pero por la salud de los niños tal vez  habría que darle una pensada.

Where are my impuestos?

Posted in Uncategorized by centrodemadrid on julio 10, 2009

Este año en Madrid 30.000 niños de 0 a 3 años se han quedado sin plaza en una guardería pública, escuela infantil o cómo se le quiera llamar.

Esperanza Aguirre prefiere que no se hable de “lista de espera” porque “nadie tiene derecho” a escolarizar a sus hijos de 0 a 3 años. Y, al no existir tal derecho, la Administración no tiene obligación de proveer esta clase de prestaciones a los ciudadanos. En apoyo de su argumento, compara las guarderías a los pisos de Protección Oficial a los que, en definitiva, ningún ciudadano tampoco tiene derecho. En fin, todo este argumentario  nos lleva a la convicción de que, según la postura oficial vigente en Madrid, proveer esta clase de servicios es más un acto de caridad que una prioridad y que, por tanto, tenemos que estar bien agradecidos  y no hacer demasiadas preguntas.

A mí gustaría aprovechar este post para hacer referencia a una serie de cosillas que el Gobierno de Madrid tampoco tiene obligación de hacer (pero que, al fin y al cabo, hace) y, sobre todo, de cuánto nos han costado esas cosillas de nada a nosotros, los ciudadanos.

Caja mágica: 160 millones de euros
Traslado del Ayto a Cibeles: 440 millones de euros
Gastos preolímpicos Fase I: 10, 7 millones de euros
Gastos preolímpicos Fase II: 29,7 millones de euros

TOTAL: 640 millones de euros

El coste medio de construir una Escuela Infantil es de 1,2 millones de euros y su capacidad media de 110 niños.

Si dividimos el total de estos gastos nos salen unas cuentas de lo más chachi. Fijaos: con los 640 millones de nada, se podrían haber construido 533,6 guarderías, lo que daría cabida exactamente a 58.703 niños. El doble de los que no han obtenido plaza. ¿qué significa esto? Que, con la mitad de lo que  han gastado entre el Madrid preolímpico y el nuevo palacio del Alcalde estaría resuelto el problema en Madrid para todos. Pero la realidad es otra: 30.000 familias sin Plaza y me imagino que esto es así por una mera cuestión de prioridades, donde los ciudadanos y sus necesidades cuentan más bien poco. También creo que las 30.000 familias que nos hemos quedado sin plaza en una guardería pública (que, por cierto, son las que tienen las mejores instalaciones) somos personas de clase media y, como tales no reunimos los suficientes puntos para el acceso a la “caridad”. Pero el caso es que también somos –y eso conviene no olvidarlo- las que pagamos más impuestos, cuyo destino tan frívolamente  deciden los dirigentes de Madrid en clara connivencia con las mayores empresas del país.

Estando en un puesto de dos dígitos de una enorme la lista de espera, sin ninguna posibilidad de obtener plaza a uno le acaban dando ganas de que la manita con que nos saluda Gallardón con ese lema en Spanglish “Hola Everyone” sea sustituido por un buen corte de manga con un lema también en Spanglish que diga: Where are my impuestos ?

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